miércoles, 18 de enero de 2012

UN PELIGRO PARA EL MÉTODO: JUNG CONTRA FREUD


No hace mucho, comentaba en el blog de “Los onirocríticos” la valentía de un director que se había atrevido a retomar la cuestión del misterio en su última película. Me ha sorprendido volver a ver tan pronto que otra obra cinematográfica se adentra en ese escabroso terreno, aunque desde situaciones muy diferentes. Me refiero a Un método peligroso, que intenta dar cuenta de la juventud de Jung, azotado por una pasión sexual poco honorable y por las turbulencias de su relación con Freud, maestro y, a la vez, rival intelectual.

Si nos dejáramos llevar por la primera impresión, diríamos que el relato que se desarrolla en la pantalla pretende desacreditar a un Jung que en su vida privada se presenta dominado por unos impulsos que se empeña en rechazar en la teoría psicológica. Freud tendría, así, ostensiblemente razón y su planteamiento naturalista-cientificista sería el adecuado.

Sin embargo, no creo que esta primera impresión deba mantenerse.

En realidad, Jung es tratado de manera compleja, ya que, aunque se muestre su proceder incoherente, no se le denigra por ello. Muy al contrario, se insinúa la presencia en él de rasgos heroicos de resistencia y grandeza. Es como si dijese: a pesar de todo, a pesar de que yo mismo pudiera validar, por la bajeza de mis pasiones, la teoría freudiana, yo me resisto a ello, creo que tiene que haber algo más, creo que debe haber otras puertas. Más allá de sus miserias, el Jung de la película, como seguramente el real, procedente de una familia de pastores protestantes, no cede ante el naturalismo de la época, al que ve reducir la complejidad del alma humana a vectores cartesianos o a fuerzas mecánicas.

El método de Freud era peligroso, como nos dice el título. Pero era peligroso no sólo por su forma específica de desmontar los engaños del psiquismo humano, sino también por limitar o cerrar, como la ciencia en general, el campo de la investigación.

Y es que el conjunto del método idolatrado desde la modernidad es también un peligro. Por un lado, sirvió para dar cuenta de una época que periclitaba, pero, por otra, abrió el camino de nuevas sujeciones. El método, cualquier método, no es independiente con respecto al conjunto de las circunstancias en la que se concibe. Se procede de una cierta manera porque, previamente, se cree que sólo determinadas cosas merecen la pena de ser estudiadas. Es decir, que el método depende del modelo o paradigma en el que está inscrito y, en el caso del método llamado científico, depende del paradigma naturalista, que es una determinada manera de ver el universo, pero no la única manera.

Freud, paradójicamente, ha perdido prestigio con el tiempo, víctima de sus propias pretensiones. Si bien su modelo del mundo se ajusta a la concepción naturalista, no basta con ello para que sea reconocido como científico: su debilidad residía, precisamente, en el método no científico o contrastable que utilizaba. El naturalismo de Freud es especulativo, no metodológico. Quizá, si hubiera podido adivinar el declinar de su estrella como científico, se hubiera mostrado más abierto a las pretensiones del joven discípulo, al que llegó a ver como el príncipe de la corona del movimiento psicoanalítico.

La película posee profundidad e interés dramático –esta vez no he visto salirse a gente de la sala- y está bien documentada. Actividades y episodios como las mediciones que realiza Jung de los tiempos de reacción ante palabras inductoras, los desvanecimientos de Freud o el intercambio de sueños entre los analistas que navegan hacia América son detalles verídicos. Hay también cierta simplificación, pues Freud no era tan cientificista ni tan cerrado: se interesó por temas como la telepatía, que en la cinta sólo se adjudican a Jung. Pero de simplificaciones vive la cultura. Al fin y al cabo, yo mismo he reducido a los dos personajes a un esquema para permitirme enfrentarlos.
Autor: Jesús A. Marcos (Presidente de Sofigma)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hagamos memoria

Vamos a ponernos al día en cuanto a las actividades de SOFIGMA. Es decir, que después de dada la bienvenida vamos a empezar a "currar".
Empecemos por el principio.
Allá, a comienzos de 2011, algunos tuvimos la idea de aunar el debate filosófico y el disfrute gastronómico, fundando una sociedad, en la que desarrollar ambas actividades.
Así, redactamos un manifiesto para dar forma a la idea, y buscamos a un grupo de "valientes" para convencerles en la aventura y, de un modo solemne, fundar la sociedad.
Se convocó el que sería Primer Encuentro Filosófico-Gastronómico, que a su vez, constituiría la reunión fundacional de SOFIGMA, la Sociedad Filosófico-Gastronómica Matritense.
Los preparativos fueron exahaustivos y cuidadosos con los detalles, para lograr el máximo rigor y seriedad. Los que merecían el alto propósito de la aventura que se iniciaba.
Se contrataron los servicios de un afamado ilustrador, dibujante, experimentado caricaturista y diseñador gráfico. Un reputado artista, en fin, para que nos proporcionara un logo, una imagen icónica para SOFIGMA, que a un tiempo fuera escudo o blasón. Así debemos a D. Esteban Navarro, la autoría de nuestro escudo, el que se muestra en la cabecera de estas páginas.
Merece la pena que dediquemos unos instantes a reparar en su diseño, o en rigor, blasonemos, es decir describamos el emblema heráldico. 
El escudo es de forma española, cinturada y apuntada, con filiura (bordura muy estrecha) dorada. Sobre campo de gules (fondo rojo o carmesí), en recuerdo del color de las banderas históricas de Castilla o las actuales de ambas comunidades autónomas castellanas y de Madrid; la figura de Atenea (Diosa de la Razón) vestida con el peplo y el casco, empuña una llave y un cazo en cada mano (aludiendo a la doble protección que ejerce, de la Filosofía y la Gastronomía). Aparece rodeada de las siete estrellas de plata, tres a cada lado y una a los pies, que corresponden con las del escudo de la ciudad de Madrid (la Osa Mayor, el Carro, o la Osa Menor, no se ponen de acuerdo los estudiosos). Orna el blasón un tenante o sostén de ramas de acanto doradas, con divisa azur suscrita, que las envuelve, y en la que reza el lema "Sapientiae Flamma Gaudentes Maneamus". 
Es de señalar la curiosidad del error en el lema, que debería decir "Manens" y no "Maneamus", según algunos eruditos. El lema es un acróstico formado con las siglas que corresponden al nombre de la Sociedad (S.F-G.M.), que traducido vendría a decir Permaneciendo Felices, o Alegres, en la Llama de la Sabiduria, o algo semejante, ¡vaya usted a saber! SOFIGMA, vendría a ser, análogamente, el acrónimo formado por iniciales o grupos silábicos del mismo nombre de la SOciedad FIlosófico-Gastronómica MAtritense.
Con los Estatutos correctamente redactados, el Acta Fundacional y el Manifiesto preparados, quedó convocado el Primer Encuentro Filosófico Gastronómico de SOFIGMA, que acogería la Reunión Fundacional, el 6 de mayo de 2011. En una cena solemne en una afamada casa de comidas, Domine Cabra, como correspondía al carácter de SOFIGMA, sus socios y la particular ocasión
Pero esto será contado en una nueva entrada, próximamente publicada. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Bienvenida

Esta primera entrada es para saludar el inicio de este blog.
Dar la bienvenida a cuantos se asomen a estas páginas, escaparate de las actividades de SOFIGMA.

"El fogón de las ideas" pretende ser un medio de expresión y comunicación entre los socios y simpatizantes de la Sociedad Filosófico-Gastronómica Matritense (SOFIGMA). Y un medio más para dar a conocer este proyecto inspirado en el "primum vivere deinde filosofare", de los clásicos, o "del buen yantar al buen saber" de nuestro manifiesto.
Serán muy bienvenidos los comentarios de los visitantes, tanto los ocasionales como los asiduos. Y tal participación en el blog es completamente libre, solo sujeta a las normas de la más elemental educación.
La colaboración directa en la publicación del blog, la edición de sus entradas, artículos y contenidos, es exclusiva de los socios de SOFIGMA; y exige ser "dado de alta" como colaborador. Las nuevas incorporaciones a SOFIGMA (nuevos socios) deben solicitar expresamente su deseo de colaborar en "El Fogón", y recibir la correspondiente "invitación" al efecto.
Se recuerda la dirección web de SOFIGMA, donde encontrar información detallada sobre sus fines y actividades:
https://sites.google.com/site/sofigma/